image319Reflexiones:

Reflexiones sobre Versículos Bíblicos

 

Filipenses 4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. ¿Cúal es la base de nuestra felicidad? Si depende de nuestras circunstancias, todos tendremos problemas porque tarde o temprano nos encontraremos en dificultades. Pablo dijo que había descubierto el secreto de vivir encima de las circunstancias que la vida nos trae. Su secreto fue JesuCristo. Jesús fue su seguridad que a pesar de los problemas, que no estaba solo. No importa cúan difíciles que se ponían sus circunstancias, estas dificultades no eran permanentes. A pesar de la dureza del momento, en cada momento Jesús le proveía la fuerza para vencer. Pablo está igual de seguro que Jesús nos dará también a ti y a mí la misma fuerza y victoria. Oración: Dios de gloria y fuerza, gracias por las historias de tu gran poder que se encuentran en la Biblia. Me dan coraje y esperanza cuando tengo que enfrentar a mis problemas. Creo que Jesús me puede salvar, sostener y apoyar en todas mis dificultades actuales. Perdóname por las veces cuando no me acercaba a ti cuando me encontraba en dificultades. Oh Señor, necesito la fuerza, el consuelo y la presencia de Cristo hoy. En el nombre de mi Salvador Jesús, oro, Amén.

 

VUELVE A EMPEZAR

Aunque sientas el cansancio,
aunque el triunfo te abandone,
aunque un error te lastime,
aunque un negocio se quiebre,
aunque una traición te hiera,
aunque una ilusión se apague,
aunque el dolor queme tus ojos,
aunque ignoren tus esfuerzos,
aunque la ingratitud sea la paga,
aunque la incomprensión corte tu risa,
aunque todo parezca nada…
vuelve a empezar…

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En el Camino de la Fe: Entendiendo cómo confiar en los demás

 

(1) El que habita al abrigo del Altísimo se acoge a la sombra del Todopoderoso.
(2) Yo le digo al Señor: «Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío

Salmos 91: 1,2
 
El pilar fundamental del Cristianismo es la Fe; y confiar, ¡ese verbo activo!, es parte esencial del camino de la Fe y el Amor a Cristo. Tener Fe es intrínsecamente confiar. Lo interesante aquí es que el hecho de confiar es una habilidad; es decir, la Fe no se desarrolla si no es puesta en practica. En otras palabras, la Fe existe sólo si es ejecutada. Si la Fe no es puesta en acción, entonces no es más que una palabra.
 
Es posible pensar en la Fe como una especie de puente, un sendero si se quiere, que une el mundo visible –que es habitado a diario— con un universo invisible –que es Dios mismo— que de alguna forma rodea y habita ese primer mundo, en formas que las palabras no pueden expresar por completo y de las que a menudo muy pocos son conscientes. Así pues, la única forma de encontrarse con Dios es recorrer el camino de la Fe. Mas, como ya ha sido dicho, lo difícil no es encontrar el puente, sino atreverse a cruzarlo.
 
Confiar en el prójimo:
 
El Altísimo ha dicho que no es sabio confiar en el hombre, puesto que su corazón es débil:
 
¡Dejen de confiar en el hombre, que es muy poco lo que vale! ¡Su vida es un soplo nada más!
Isaías 2: 22
 
¡Maldito el hombre que confía en el hombre! ¡Maldito el que se apoya en su propia fuerza y aparta su corazón del Señor!
Jeremías 17: 5
 
Empero, es importante que estos pasajes no se malinterpreten. La palabra de Dios es muy explícita al decir que seguir los mandatos del Todopoderoso implica amar al prójimo y ¿cómo es posible amar sin confiar?
 
(26) Jesús le dijo: «¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees allí?»
(27)El intérprete de la ley respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo.»
(28) Jesús le dijo: «Has contestado correctamente. Haz esto, y vivirás.»
Lucas 10: 26-28

Reconciliar estos pasajes no es tarea difícil. El Señor no ha dicho que no pueda confiarse en los demás de ninguna manera, puesto que Dios entiende que los seres humanos son enriquecidos en su contacto y relación con otros. Lo que Dios intenta con las palabras de los primeros pasajes es mostrarnos que no es sensato desilusionarse. Aquel que se decepciona porque alguien le ha fallado no está prestando atención a las palabras de Dios, porque la invitación de Dios es que cada cual ha de poner el núcleo de su confianza, su Fe, en Él.
 
Quien pone su confianza únicamente en los otros puede llegar a soportar incontables decepciones, pero quien no se atreve a confiar en nadie vivirá una vida plagada de miedo y soledad. Dios no quiere que sus hijos vivan vidas miserables y, por esta razón, Dios dice que no hay que temerle a las desilusiones, ni angustiarse cuando la Fe que se practica no aparta de Él la mirada.
 
La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni tengan miedo.
Juan 14: 27
 
Dicho de otro modo, quien tiene su Fe puesta fijamente en el Señor no teme confiar en los demás. Incluso salir lastimados hace parte del aprendizaje, cuando el creyente pone su Fe en el Señor, éste le muestra el camino y Dios Jamás se equivoca. Como ya se ha dicho aquí, la Fe no es un estado pasivo del corazón. La Fe en Dios es un acto vigoroso que requiere que el alma del creyente se aferre a las promesas de su Señor de manera incondicional.  
 
La Fe alimenta, la duda lastima:
 
Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad.
 1ra Juan 3: 18
 
Quien no cree en la capacidad de su hermano para obrar bien, le invita a hacer el mal. El mayor problema que muchas personas, incluidos muchísimos creyentes de la palabra de Dios, encuentran en sus vidas es confiar en sus semejantes. Confiar en el prójimo, implica vencer el miedo a ser lastimados; puesto que dar desde el corazón implica hacerse vulnerables y temer sufrir una decepción puede ser paralizante.
 
Más prodigioso parece aún, el atreverse a confiar cuando en el pasado se han sufrido desilusiones. Empero, la única forma de llegar a Dios es teniendo Fe, luego si Dios acompaña al creyente ¿por qué no puede éste confiar en su hermano? No hay que equivocarse, esto no quiere decir que los creyentes no deban aprender de sus experiencias y deban seguir dándole oportunidades a personas inescrupulosas para que saquen provecho de su buen corazón. Lo que esto quiere decir es que hay que perdonar, y sobre todo que no hay que juzgar. Cada día, cada hora, cada minuto de vida está inundado de incertidumbre.  Nadie sabe que traerá el futuro. Aunque alguien haya sufrido una decepción, esto no quiere decir que ya no pueda confiar en nadie más.
 
(1)»No juzguen, para que no sean juzgados.
(2)Porque con el juicio con que ustedes juzgan, serán juzgados; y con la medida con que miden, serán medidos.
Mateo 7: 1-2
 
Así pues, la invitación es clara. Quien recorre el camino de la Fe no quedará defraudado y más aún, ya que este caminar implica ante todo confiar, quien lo recorre ha de esperar siempre lo mejor de los otros mientras mantiene los ojos de su alma fijos en el Señor. Recorrer el camino de la fe, ayuda a hacer del mundo un lugar mejor, porque aunque nadie hubiera esperado cosas buenas de un Samaritano, el Samaritano fue bueno porque bondad fue lo único que se esperaba de él.

 
* Las citas bíblicas usadas en este artículo han sido tomadas de la Nueva Versión Internacional y de la Reina Valera Contemporánea.

Posted by: Nandy